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Las redirecciones: guía SEO

28/12/2018

Las redirecciones permiten llevar a un usuario o motor de búsqueda hacia otra página dentro de la misma web cuando aquella a la que intenta acceder no está disponible. Por este motivo, resultan elementos muy importantes en la arquitectura de una página web. Aunque son fáciles de integrar, en ocasiones el procedimiento realiza de forma errónea, afectando negativamente al funcionamiento y posicionamiento web. Descubre los distintos tipos de redirecciones que existen, y cuándo aplicar cada una de ellas.

Utilidad y funcionamiento: las redirecciones son herramientas que influyen en el posicionamiento orgánico de una página web y son especialmente útiles tanto para su arquitectura y funcionamiento técnico, como para la experiencia del usuario. Tener demasiados errores 404, fruto de la falta de redirecciones, es perjudicial para el SEO. Por tanto, y dado el impacto que tienen en la página web, es importante saber en qué casos es necesario aplicarlas.

De modo contrario, eliminar páginas que ya no son de utilidad dentro de una web contribuye a un buen posicionamiento SEO. En este caso, lo más probable es que las páginas que se vayan a eliminar hayan adquirido cierta autoridad de página (AD). Mediante una redirección 301, dicha autoridad será transmitida a la página a la que se redirija. Se calcula que se transmite el 90% de la AD, ya que siempre queda parte en el camino. Cuando se aplica una redirección, los motores de búsqueda eliminan la antigua página de su índice para no proponerla de nuevo como resultado a los usuarios. Una vez hecho esto, incluyen la nueva página en su índice confiriéndole gran parte de la autoridad de página de la antigua.

Tipos de redirecciones: existen distintos tipos de redirecciones, cada una de ellas adecuada para una situación determinada. Las dos más útiles e importantes son:

  • 301: se trata de una redirección permanente. En este caso, la mayor parte de la autoridad de página de la antigua URL se transmitirá hacia la nueva.
  • 302: al contrario que en el primer caso, este tipo de redirecciones son temporales, es decir, se hacen con la voluntad de trasladar a los buscadores y usuarios a un contenido durante un periodo de tiempo con la intención de recuperar la URL original en un futuro. Esto puede ser útil durante una promoción temporal o durante el mantenimiento técnico de una web, por ejemplo. En las redirecciones temporales, la autoridad de página no se transmite.

Cuándo redirigir contenido: son varias la situaciones que demandan una redirección de contenido. Las más destacadas son:

  • Migración web: en ocasiones, una página se ve ante la necesidad de cambiar su dominio web por otro, siendo necesario redirigir todas las URLs antiguas hacia las nuevas.
  • Contenido viejo: cuando una URL deja de tener utilidad, es recomendable redirigirla hacia otra página relacionada del mismo dominio para evitar que continúe apareciendo en los resultados de los buscadores, lo que permite que la nueva URL pueda obtener la autoridad de página de la antigua.
  • Página no existente: si una página es eliminada, el servidor mostrará al usuario el llamado error 404, con el fin de indicarle que dicha landing page ha dejado de existir. Estos errores, perjudiciales para el SEO, deben evitarse mediante redirecciones 301 a páginas existentes.

Aunque en el momento de creación de una página el desarrollador web haya diseñado una estructura óptima, siempre pueden presentarse cambios que obliguen a aplicar redirecciones. Estas deben aplicarse de forma adecuada para que no perjudiquen la experiencia del usuario y el posicionamiento SEO. Si llevas tiempo sin comprobar si tu web tiene errores 404, analízalos juntos con las redirecciones existentes de tu web o e-commerce y ponles solución para ofrecer a tus usuarios una experiencia óptima.

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